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	<title>Manifiestos - Vanosonoro</title>
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	<description>Plataforma dedicada al sonido y las experiencias de escucha.</description>
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	<title>Manifiestos - Vanosonoro</title>
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		<title>Manafasta Latrasta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Víctor del Moral]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Mar 2019 08:22:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Manifiestos]]></category>
		<category><![CDATA[Víctor del Moral]]></category>
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					<description><![CDATA[2018 Audio (12 minutos aprox.) Intervención al Manifiesto de la Poesía Letrista (1942) de Isidore Isou. En la lectura, la A se apropia de todos los otros fonemas con vocales del manifiesto. Lectura y grabación: Víctor del Moral.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_532" aria-describedby="caption-attachment-532" style="width: 433px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" loading="lazy" class="size-medium wp-image-532" src="https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2019/03/Victor-del-Moral-Lastrama-en-concreto-433x650.jpg" alt width="433" height="650" srcset="https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2019/03/Victor-del-Moral-Lastrama-en-concreto-433x650.jpg 433w, https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2019/03/Victor-del-Moral-Lastrama-en-concreto.jpg 600w" sizes="(max-width: 433px) 100vw, 433px"><figcaption id="caption-attachment-532" class="wp-caption-text">Cortesía del artista.</figcaption></figure>
<p>2018<br>
Audio (12 minutos aprox.)<br>
Intervención al <em>Manifiesto de la Poesía Letrista</em> (1942) de Isidore Isou.</p>
<p><iframe loading="lazy" width="1140" height="400" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?visual=true&amp;url=https%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F585297384&amp;show_artwork=true&amp;maxwidth=1140&amp;maxheight=1000&amp;dnt=1"></iframe></p>
<p>En la lectura, la A se apropia de todos los otros fonemas con vocales del manifiesto.</p>
<p>Lectura y grabación: Víctor del Moral.</p>
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		<title>La elaboración de sonidos predilectos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[vanosonoro]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Sep 2018 04:33:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Manifiestos]]></category>
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					<description><![CDATA[El Autonomous Sensory Meridian Response (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma o ASMR por sus siglas en inglés) es un síndrome. Su primera anomalía es que sólo existe gracias a las redes sociales, que le han brindado un código, una forma y una estética. Alguien te susurra al oído. Se lima delicadamente las uñas ante un micrófono. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_385" aria-describedby="caption-attachment-385" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" loading="lazy" class="size-medium wp-image-385" src="https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2018/09/La-elaboración-650x433.jpg" alt width="650" height="433" srcset="https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2018/09/La-elaboración-650x433.jpg 650w, https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2018/09/La-elaboración-768x512.jpg 768w, https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2018/09/La-elaboración.jpg 960w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px"><figcaption id="caption-attachment-385" class="wp-caption-text">JenRS/ Pixabay (bajo licencia Creative Commons)</figcaption></figure>
<p>El Autonomous Sensory Meridian Response (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma o ASMR por sus siglas en inglés) es un síndrome. Su primera anomalía es que sólo existe gracias a las redes sociales, que le han brindado un código, una forma y una estética.</p>
<p>Alguien te susurra al oído. Se lima delicadamente las uñas ante un micrófono. Arruga un celofán durante una hora. Trata de definir un huevo Kinder únicamente con elementos sonoros. Aquí se ha establecido una realidad virtual basada en los susurros y en sonidos de poca presión sonora. Un piojito en el cerebelo, un rayo eléctrico que enchina la médula relajando a las almas más inquietas, si cabe tal equívoco.</p>
<p>El ASMR está acotado. Esos millones de videos en los que sus protagonistas susurran evocando objetos, ¿se tratan, acaso, de la nueva era de un fetiche?</p>
<p>¿Un síndrome? Se tiene o no se tiene, se experimenta o no. De ahí el auge de estos videos que representan el mito de la autonomía sensorial.</p>
<p>A poco volumen y siseando las palabras es posible recitar a Góngora durante sesenta minutos. «El horrendo sonido de las cabras corta la no menos horrísona música de Polifemo, que le rompía los tímpanos a los mismos dioses».</p>
<p>Es posible maquillar un busto de Felix Mendelssohn Bartholdy mientras se le recuerda, en voz baja, las piezas que compuso su hermana Fany y que él solía firmar como si las hubiera creado.</p>
<p>El audio es posiblemente lo más/lo menos importante.</p>
<p>¿Qué nos dicen estos pequeños sonidos de la infancia?</p>
<p>¿Qué sonidos estamos buscando en esta casi total imperceptibilidad?</p>
<p>Por una webcam y por el micrófono integrado de la computadora nos llegan estos videos con cientos de miles de visitas. Tal vez este formato está supliendo a las benzodiazepinas.</p>
<p>Unas siglas imposibles: ASMR. Si se leen de seguido emulan un susurro en sí mismas. No es casualidad que estas cuatro letras suenen igual que las burocracias de una institución psiquiátrica.</p>
<p>Con esto se alcanza una forma establecida, una especie de giga barroca. Un sonido avasallado por una factura muy establecida: una toma fija y un protagonista guiando su fetiche. «Una mujer enfrente de un ventilador empieza a susurrarle al aire proveniente, el susurro se modifica por las aspas del ventilador. Ella empieza a hablar de ese rehilete, de cómo corta el aire, tan tajante como las palabras».</p>
<p>Hay un hormigueo del que hablan los afectados por el ASMR. Si éste de verdad existiera, iniciaría en la nuca y recorrería la columna vertebral hasta acabar en el perineo. ¿Pero cómo puede afirmarse tal cosa sin caer en el cartesianismo del «arriba» y «abajo»?</p>
<p>No es novedad que los sonidos provoquen sensaciones corporales. Pensemos en un arañazo en una de esas pizarras verdes de la primaria, recordemos a ese compañero abatido por el tedio que hacía rechinar dos placas de unicel hasta formar una nieve de poliestireno expandido.</p>
<p>¿Es acaso el ASMR una nueva técnica de meditación?</p>
<p>Es una nueva forma de acercarnos a la elaboración de sonidos predilectos, de fetiches sonoros, de caricias memorables y revelaciones auditivas.</p>
<p>¿Dónde he escuchado ese mínimo trinar del papel de china?</p>
<p>¿Acaso en la infancia me relajé mil veces con una gotera?</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La imposibilidad del sonido verdadero</title>
		<link>https://vanosonoro.com/la-imposibilidad-del-sonido-verdadero/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[vanosonoro]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Aug 2018 06:30:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Manifiestos]]></category>
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					<description><![CDATA[Las grabaciones traicionan la libre improvisación / ¿Las grabaciones traicionan la libre improvisación?/ Las grabaciones traducen la libre improvisación/ Las grabaciones/ la libre improvisación/ Las grabaciones son la única existencia real de la libre improvisación/ ¿Sólo gracias a que existen las grabaciones hemos sido capaces de crear esa vaga metáfora llamada libre improvisación? 1. Si [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_357" aria-describedby="caption-attachment-357" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" loading="lazy" class="size-medium wp-image-357" src="https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2018/08/Imagen-manifiesto-650x475.jpg" alt width="650" height="475" srcset="https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2018/08/Imagen-manifiesto-650x475.jpg 650w, https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2018/08/Imagen-manifiesto-768x562.jpg 768w, https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2018/08/Imagen-manifiesto.jpg 800w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px"><figcaption id="caption-attachment-357" class="wp-caption-text">Tableta cuneiforme, archivo Ebbabar, Babilonia, ca. 527 a. C.</figcaption></figure>
<p><em><s>Las grabaciones traicionan la libre improvisación / ¿Las grabaciones traicionan la libre improvisación?/ Las grabaciones traducen la libre improvisación/ Las grabaciones/ la libre improvisación/ Las grabaciones son la única existencia real de la libre improvisación/ ¿Sólo gracias a que existen las grabaciones hemos sido capaces de crear esa vaga metáfora llamada </s></em><s>libre improvisación</s><em><s>? </s></em></p>
<p>1. Si es cierto lo que dice Paul Virilio, una de las transformaciones más radicales de la modernidad es la abolición de las nociones espaciales bajo las cuales vivimos. Llegamos a un punto en el que el espacio quedó roto. Se comprimió hasta ser únicamente una manifestación del <em>tiempo</em>, que tiende a su aceleración desorbitada e incesante.</p>
<p>Nacer y morir, olvidar y recordar se volvieron asuntos demasiado triviales. Sucesos efímeros perdidos en un mar de sucesos efímeros. El «mundo» es una sombra diluida por un tránsito feroz. Sólo podemos habitarlo mediante actos que no aspiran a ninguna permanencia. Gestos que serán olvidados de modo instantáneo.</p>
<p>En este sentido, la música libremente improvisada ocupa un lugar especial. Por definición, más que un estilo es una práctica. Vale decir: una serie de condiciones para la producción sonora, atada irremediablemente al instante. Sonidos que existen únicamente en el momento en que son generados y escuchados. Sonidos que un minuto después habrán de desintegrarse. Sonidos que se borran. Sonidos que no conducen a ningún lugar.</p>
<p>2. Podría decirse justo lo contrario. Las técnicas de fonofijación son anteriores a la llamada improvisación libre, así que desde el inicio esta práctica ha sido grabada. Existen catálogos discográficos que se componen casi exclusivamente de estos registros. Y basta escuchar el conjunto heterogéneo que conforman para entender que todo acto improvisatorio está condicionado en un sentido profundo. Quizá debamos entrecomillar el adjetivo «libre» al referirnos a esta práctica musical. Derek Bailey la llamó improvisación «no idiomática», pero se trata justo de lo contrario: la improvisación depende de una sintaxis, está integrada por referentes heterónomos, crea estilemas, echa mano de tics y muletillas.</p>
<p>La cuestión con estas objeciones —más o menos certeras, más o menos previsibles— es que son válidas sólo a condición de confundir su objeto. Es decir, son pertinentes únicamente si se <em>reduce</em> la improvisación a su aspecto sonoro.</p>
<p>Pero la discusión es estéril. La grabación no es una mediación ni una huella del acto sonoro; es <em>otro</em> sonido. Los sonidos que hacen los improvisadores (habría que cuidarnos de llamarlos músicos o someterlos a las validaciones soporíferas de lo «musical») tampoco son la improvisación. Ésta ni siquiera tiene protagonistas ni contornos específicos. Es una serie discontinua de fuerzas capaces de encontrarse y estallar en determinado instante. Nada ganamos aprisionando la improvisación en nuestros relatos metafísicos habituales, en los que siempre reinan los «actos» y los «actores».</p>
<p>La improvisación niega la centralidad de los sujetos que la practican.</p>
<p>3. La improvisación sonora pone en juego un artefacto. Nosotros no estamos <em>ante</em> él; formamos parte <em>de</em> él. Se trata de un artefacto que nos engulle. La improvisación es un simulacro. Su razón de ser es explorar si es posible formar un cuerpo en común, aquello que Peter Sloterdijk llamaba la «sonoesfera».</p>
<p>Por eso, los materiales, las ideas, la ejecución y las decisiones de los improvisadores no son tan relevantes. Importan, pero distan mucho de ser lo decisivo. No es casualidad que las improvisaciones más anodinas sean aquellas en que sus hacedores confunden la situación y terminan ofreciendo una pobre actuación gremial: no son más que músicos tocando ante un auditorio.</p>
<p>En una improvisación, lo que ellos hacen sólo es el aspecto más fácil e inmediato, lo más notorio. Pero lo determinante está en otra parte. La improvisación se compone de <em>esos</em> sonidos, pero no solamente de ellos. Hay otros contextos, otras conductas, otras pausas y silencios. Incluso otra cauda de sonidos que a veces ni los mismos improvisadores pueden percibir.</p>
<p>La improvisación muestra la imposibilidad del sonido verdadero.</p>
<p>4. Lo elemental en la improvisación es la escucha. Y ésta siempre es algo más que la percepción de emisiones sonoras. Durante la improvisación, la escucha entraña otras <em>experiencias</em>, como las negociaciones con la especialidad, lo inasequible del contexto, las quebraduras y contingencias en lo que percibimos.</p>
<p>Vale la pena reiterarlo. Lo decisivo no es <em>aquello</em> que se escucha. Sino cómo el cuerpo sonoro y el resto de elementos logran interrumpir el flujo del mundo.</p>
<p>La improvisación se funda en posibles fisuras. Y su punto culminante —¿podemos decir <em>transgresor</em> sin caer en una idealización fácil?— es cuando se crea un hueco.</p>
<p>Un hueco que sólo adquiere sentido una vez que todo ha acabado. Un hueco que obliga a que, desde ese momento, todo se escuche de forma diferente.</p>
<p>Un hueco</p>
<p>un accidente</p>
<p>una indefinición</p>
<p>un equívoco</p>
<p>una nadería</p>
<p>un balbuceo</p>
<p>un error</p>
<p>una incertidumbre</p>
<p>una ambigüedad</p>
<p>una distancia</p>
<p>una falta de</p>
<p>una interrupción de</p>
<p>una ruptura de</p>
<p>una negación de</p>
<p>un asalto de</p>
<p>que podemos <em>habitar</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Devorar el sonido de las superficies</title>
		<link>https://vanosonoro.com/devorar-el-sonido-de-las-superficies/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[vanosonoro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 May 2018 15:52:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Manifiestos]]></category>
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					<description><![CDATA[Sólo la escucha nos une. Socialmente. Económicamente. Materialmente. Única ley del mundo. Expresión enmascarada de todos los individualismos, de todos los colectivismos. De todas las religiones. De todos los tratados de paz. Porque el sonido está atravesado de batallas. Tupí or not tupí. Los sonidos son la corrosión de todas las ideas. Sólo me interesa [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_182" aria-describedby="caption-attachment-182" style="width: 450px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" loading="lazy" class="wp-image-182" src="https://vanosonoro.com/w/wp-content/uploads/2018/05/instruments-resection-768-300x258.jpg" alt width="450" height="387" srcset="https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2018/05/instruments-resection-768-300x258.jpg 300w, https://vanosonoro.com/wp-content/uploads/2018/05/instruments-resection-768.jpg 768w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px"><figcaption id="caption-attachment-182" class="wp-caption-text">Charles Huette, Claude Bernard, Précis iconographique de médecine opératoire et d’anatomie chirurgicale, vol. 1 (1848)</figcaption></figure>
<p>Sólo la escucha nos une. Socialmente. Económicamente. Materialmente.</p>
<p>Única ley del mundo. Expresión enmascarada de todos los individualismos, de todos los colectivismos. De todas las religiones. De todos los tratados de paz. Porque el sonido está atravesado de batallas.</p>
<p>Tupí or not tupí. Los sonidos son la corrosión de todas las ideas.</p>
<p>Sólo me interesa lo que escuchamos. Sólo me interesa ese borde donde los sonidos casi dejan de escucharse.</p>
<p>Estamos cansados de todos los maridos católicos recelosos ahora que se agotó el drama. Freud acabó con el enigma de la mujer y con otros miedos de la psicología impresa. El sonido puede restituirlos.</p>
<p>Freud se diluye poco a poco entre murmullos y ya no queda psique: sólo momentos aurales.</p>
<p>Freud raspaba las superficies de tu mente sólo por el placer de percibir los crujidos que provocaba.</p>
<p>Lo que atropellaba a la verdad era la ropa; el impermeable entre el mundo interior y el mundo exterior. La reacción contra el hombre vestido.</p>
<p>Una conciencia participante, una rítmica religiosa. Una conciencia rítmica: raspar superficies es la primera ley del mundo, es decir, la primera gramática del deseo.</p>
<p>Nunca pudimos dejar de escuchar. Vivimos en medio del estruendo. ¿Qué significaría decir aquí algo como <em>estruendo sonámbulo</em>? Hicimos que Cristo se regodeara en el sonido de sus clavos al raspar la madera de la cruz.</p>
<p>Pero nunca admitimos el nacimiento de la lógica entre nosotros.</p>
<p>Quizá el padre Vieira no es del todo vano si nos trajo el bla-bla-bla. La embriaguez de la glosolalia y el balbuceo nos mantiene en pie.</p>
<p>El espíritu se niega a concebir el espíritu sin cuerpo. Porque es necesario tener algo que devorar. Y sólo podemos vacunarnos contra la idea falsa de los silencios.</p>
<p>Sólo podemos prestar atención al mundo aural.</p>
<p>Contra el mundo reversible y las ideas objetivadas. Contra los cuerpos-objetos callados.</p>
<p>Rasgar. Raspar. Recorrer. Recordar. Rasgar. Raspar. Recorrer. Recordar.</p>
<p>Tuvimos el comunismo. Tuvimos lengua surrealista. Tuvimos antropofagia. Nos aburrimos de la edad de oro. Sabíamos superar el misterio y la muerte con auxilio de algunas formas sonoras que no sirven para superar nada.</p>
<p>Pregunté a un hombre lo que era el silencio. Él me respondió que sólo una construcción mental. Ese hombre se llamaba Gali Matías. Me lo comí.</p>
<p>Sólo no hay ruido donde hay: .</p>
<p>¿Pero qué tenemos que ver nosotros con eso?</p>
<p>No tenemos especulación pero tenemos escucha. Y hay una política que es la ciencia de cómo se crean, se distribuyen y se consumen las experiencias sonoras.</p>
<p>Contra los conservatorios y el tedio especulativo.</p>
<p>Contra los sonidos metafóricos.</p>
<p>Contra la asepsia.</p>
<p>Antes de que los portugueses descubrieran al Brasil, Brasil había descubierto el barullo incesante y la manera de reírse de frases prefabricadas como «el barullo incesante».</p>
<p>Contra los sonidos que se creen espontáneos.</p>
<p>Contra Goethe, la madre de los Gracos, y la Corte de D. Juan VI.</p>
<p>Contra el amor cotidiano que no reivindica sus crujidos.</p>
<p>Contra la realidad social, vestida y opresora, catastrada por Freud — la realidad sin complejos, sin locura, sin prostituciones y sin las prisiones del matriarcado de Pindorama.</p>
<p>¿Dónde está Pindorama?, ¿a qué suenan sus calles y mercados?</p>
<p>Lo que obstaculizaba la verdad era la ropa. Los cuerpos desnudos absorben las frecuencias sonoras: cierras los ojos, te tapas las orejas y puedes escuchar el mundo gracias a que tus huesos son porosos.</p>
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